Numerosas sustancias tienen consecuencias negativas sobre nuestra salud como aumento de riesgo de cáncer de testículos, próstata, mama y problemas de fertilidad en la edad adulta, malformaciones de los órganos genitales de los bebés varones, etc. Además, esos efectos secundarios se transmiten a la siguiente generación. Pero evitarlos todos es muy difícil porque están en todas partes.
- ftalatos: en perfumes, juguetes, pinturas, colas, tintas, algunos plásticos alimentarios y biberones 
- paraben: en la gran mayoría de cosméticos, entre ellos cremas antiestrías usadas durante el embarazo
.
- bisfenol A (BPA): en algunos biberones 
- pesticidas: en toda la alimentación no ecológica
- E-320 (Butilhidroxianisol o BHA): antioxidante utilizado en la alimentación
- Acido Etileno Diamino Tetracético (EDTA): protege los alimentos de las bacterias.
- Aspartamo: para endulzar en la alimentación, chucherías y medicamentos para niños 
Todos esos ingredientes están autorizados
. De los 100 000 productos químicos comercializados en la UE solo 3000 han sido evaluados.
La Agencia francesa recomienda evitar al máximo esas sustancias sobre todo durante algunos momentos claves de nuestra vida: el embarazo porque pasan al feto, la lactancia materna porque pasan al bebé a través de la leche, y para bebés y niños.
Además ponen de realce el peligro que representa la mayoría de productos cosméticos convencionales y de higiene para bebés
, (champú, gel, cremas, toallitas, perfumes, etc.). También denuncian a los hospitales, centros de salud y maternidades que regalan muestras gratuitas a las madres y futuras madres y los usan, por lo que no sospechamos que pueden ser peligrosos. Muchos de ellos contienen colorantes, conserantes y detergentes. La piel del bebé es muy sensible y los sistemas de eliminación de toxinas aún no funcionan al 100%. Aconsejan usar lo mínimo e imprescindible o si no que sean productos naturales y biológicos. Como norma, siempre habría que mirar la composición para comprobar qué llevan.