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Os cuento mi primer parto 21 abril 2010

Filed under: Parto — ecomaternal @ 6:14 pm

Han pasado casi dos años y dentro de poco me tocará otra vez así que quería escribirlo antes.

Son las 5 de la mañana. Me acabo de despertar: siento algo, creo que es en la zona del cuello del útero, va y viene. Esa zona se contrae. No es doloroso. Intento volver a dormirme pero no lo consigo. Sé que son contracciones y que esta vez va en serio. Llevo unos días revuelta, me he resfriado y hasta he tenido fiebre. Aún no me he recuperado del catarro y estoy agotada. Pero mi bebé ha decidido que es el momento.

David sigue durmiendo. Tengo ganas de decirle que ha llegado el gran día. Me pregunto como va a reaccionar. Pero no lo quiero despertar. Espero e intento descansar.

 Hoy es miércoles y tengo cita con la matrona. Ella me confirma que son contracciones pero que todavía son leves y no podemos saber con seguridad si el parto será hoy, mañana o dentro de unos días… 

Sigo haciendo vida normal. Me preparo una infusión de clavo, jengibre y canela, he leído que es buena para el parto. Después de comer nos echamos la siesta pero no consigo dormir. Además sabemos cuál es el mejor método para que las contracciones se hagan más eficaces y nos ponemos cariñosos… Besos, caricias… No hace falta ir más hallá de los preliminares: nos interrumpimos a cada rato porque las contracciones son cada vez más fuertes. Esta vez va en serio y no podemos seguir. David sale a comprar algo de fruta y comida, le digo que se de prisa. Mientras me pongo en el salón, enchufo un radiador porque a pesar de que estamos a finales de mayo hace frío, pongo música relajante. Ahora ya no puedo hacer nada, tengo que parar y centrarme en mí misma. Me siento en la alfombra, intento relajarme, centrarme en la respiración.

David regresa, le pido que me prepare un baño caliente y que ponga un radiador para que no pase frío. Son las 19h00. Me meto en la bañera y estoy muy a gusto. Cuando siento que viene una contracción cojo aire, cierro los ojos, me relajo. Recuerdo una frase que me había dicho mi doula “nuestro cuerpo sabe parir perfectamente”, no se me tiene que olvidar. De vez en cuando David coge la trompetilla y escucha el corazón del bebé. Está fenomenal. Yo también estoy bien, relajada, tranquila. Intento relajar al máximo la zona de la vagina, visualizar el cuello que se abre, eliminar toda tensión en esa zona. A veces me pongo de pie, apoyada contra la pared, no me apetece estar todo el rato sentada. Las contracciones son ya bastante intensas y vuelven con frecuencia. David empieza a apuntarlas. Vienen cada 5-3-2 minutos, no las encuentro tan regulares como cuentan en los libros… Son como olas, viene una, se hace más intensa hasta que llaga a un máximo y se va poco a poco, pero lo que no había leído en ninguna parte es que las mías son dobles: en vez de desaparecer del todo enseguida vuelve otra. Luego ya tengo unos minutos de relax.

 Al cabo de un par de horas me apetece salir de la bañera y me meto en la habitación. Me pongo en la cama con la pelota gigante. Algunas veces me siento otras me pongo a cuatro patas, siempre apoyada en la pelota que hago botar ligeramente. David me da algun masaje en los lumbares con una mezcla de aceites esenciales para parto. Cuando me entra hambre como unas galletas, cuando tengo sed bebo. No sé por donde voy. ¿Quedará mucho? ¿Poco? Las contracciones son muy frecuentes pero no tengo la sensación de llevar mucho tiempo de parto. David llama a una matrona de nuestra zona para que nos asesore un poco. Podía haber decidido dar a luz con ella en mi casa pero no me sentía preparada y hemos decido que iremos al hospital. La matrona nos dice que se va a acercar para ver como va la cosa.

Esta vez las contracciones son muy intensas, mi respiración se hace más rápida. Necesito que David esté conmigo. Cada vez que llega una contracción lo abrazo con mucha fuerza, hundo mi cabeza en su pecho. Eso me ayuda mucho.

La matrona ha llegado. Me pregunta qué tal estoy y si quiero que me haga un tacto. Le digo que si. Lo necesito para saber si va todo bien, si ya estoy dilatando, si me queda mucho aún. Me dice que estoy de 5 centímetro. Sus palabras me saben a gloria: “tienes el cuello muy blandito, una pelvis muy buena”. Era justo lo que necesitaba oír. Nos dice que si tenemos pensado ir al hospital tenemos que prepararnos ya. Tenemos media hora de coche. Si, es lo que habíamos decidido y no me siento capaz de cambiar de opinión ahora.

 Las cosas ya estaban preparadas pero David no sabe donde están y le tengo que explicar lo que tiene que coger. Esta espera se me hace eterna. Tengo que vestirme y bajar dos plantas de escaleras con contracciones a cada rato. Espero fuera, de pie, apoyada contra el muro de casa. ¿Pero es que David no va a salir nunca?

 En el coche no estoy muy cómoda. Pongo las piernas en alto e intento abrirlas pero no tengo mucho espacio. Cierro los ojos y me centro de nuevo en mí. Las contracciones no paran, sólo me dejan unos segundos de descanso. Mi respiración es cada vez más ruidosa, se convierte en gemidos y los gemidos poco a poco en una especie de canto. La vibración de mi voz me relaja.

 Son las 00h30. Hemos llegado al hospital. Pero llegar hasta la puerta es casi imposible. Tengo que pararme constantemente. Al entrar una chica me pregunta como me llamo y quiere que rellene un formulario. No contesto siquiera. La oigo pero no quiero contestar, no puedo, no quiero pensar. David se queda con ella para rellenar los papeles. A mi me traen una silla de ruedas y me llevan a partos. Al llegar, la mirada de la matrona es clara: “otra primeriza que se esta quejando por nada y no esta ni de parto…”. Me pide que me quite la ropa. Lo hago con mucha dificultad, deteniéndome constantemente y apoyándome contra la pared. Me va a hacer un tacto. No digo nada, obedezco, sé que queda poco, que ya estoy a punto de parir. Estoy de 10 cm. Vamos a ir al paritorio. Ha llegado David. Me pongo de pie y entonces siento algo que baja de golpe entre mis piernas. Creo que es el bebé e instintivamente pongo las manos entre las piernas. “Esta saliendo!” Es la bolsa que se ha roto. El agua esta clara pero con unos pedacitos verdes. La matrona se empeña en monitorizarme, lo intenta pero no da tiempo. Yo estoy tranquila porque hemos estado escuchando el corazón del bebé todo el tiempo en casa y sé que está bien. Estamos en el paritorio. Esta matrona no es de las que te dejan parir en la postura que quieras. Pongo los pies en los estribos pero no me tumbo. Sigo teniendo las mismas sensaciones que antes, no siento ganas de empujar pero la matrona me dice que lo haga. Lo hago con toda mis fuerzas. “Con la barriga” dice la matrona. Llegados a este punto creo que no lo voy a conseguir. Digo a David que no puedo. El me dice que si, que soy capaz. Entonces me dice la matrona que deje de empujar, que si no me voy a desgarrar, pero ya me da igual, no puedo parar, sigo empujando. Tengo lo ojos cerrados, en 4 o 5 empujones ya esta, oigo a mi bebé llorar y me lo ponen sobre mí (luego me enteré de que lo había sacado David).

Ya está aquí, es perfecto, veo sus deditos tan diminutos. ¿Como hemos podido hacer un bebé tan perfecto? Se parece tanto a David, es igualito. Le hablo en francés “mon amour, mon coeur, mon bebé, mon chéri”… no puedo parar y las palabras salen solas. Abre unos ojos enormes y levanta la cabeza para mirar para un lado y para otro. Es la cosa más bella y más perfecta que he visto en mi vida.

Al final solo he tenido un pequeño desgarro por dentro. Me siento muy bien, todo ha acabado. Unos minutos mas tarde sale la placenta casi sola. ¿Entonces solo era eso? ¿Eso es un parto? Lo he conseguido, he tenido a mi bebé yo sola, sin intervenciones, sin epidural, ni siquiera me he acordado de ella. Mis amigas tenían razón, no es para tanto, somos capaces de parir. Ya lo tengo claro: hay que acabar con esas mentiras que nos han contado desde siempre. El siguiente lo tendré en casa…

 

One Response to “Os cuento mi primer parto”

  1. Yo tambien tube un parto super rapido con my segundo bebe yegue al hospital a las 3 de la madrugada con 3 centimetros de dilatacion y a las 5.45 lo pari solo con 2 o 3 pujos y ni siquiera me desgarro esq estaba muy chiquito pero estaba bien…creo que este parto fue muy diferente al primero xq en el primero tarde mucho mas y fue un parto dificil


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