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Prepararse para el parto 28 marzo 2011

Filed under: Parto — ecomaternal @ 12:37 pm

Hace poco tuve la oportunidad de participar en un ritual de parto para una amiga mía. Había oído hablar de ello pero nunca me había llamado demasiado la atención. La experiencia fue preciosa. Se trata de darle energía y fuerza a la futura madre para el momento del parto. Leímos textos especiales, le ofrecimos regalos hechos por nosotras mismas, elegimos canciones para ella, encendimos velas, bailamos, etc. y cada una de nosotras intentamos transmitirle con nuestras palabras, nuestros regalos y nuestra presencia toda la energía positiva que necesitará para el nacimiento de su hija.

Aquí tenéis un texto que traduje para la ocasión.  Lo ha escrito una comadrona francesa que se dedica a atender partos en casa, ha trabajado con Michel Odent y ha escrito un libro sobre el dolor en el parto que me encantó y me ayudó a prepararme para mi segundo parto en casa. Lo comparto con vosotros porque creo que puede ser inspirador para muchas futuras madres.

 

 

Lo que quiero decirte

 

Hija, tal vez un día tengas la suerte de acoger un hijo en tu seno y de llevarlo hacia la vida. Es un acontecimiento único en la vida de una mujer, hecho de alegrías y de penas, de certidumbres y de temores, de deseos y de rechazos: Ambigüedad de la vida.

 

Déjate llevar, déjate zozobrar, sé alga en el mar, mecida o azotada por el oleaje. El alga está bien arraigada en el suelo, como tú en la vida.

 

Déjame contarte la historia del parto.

 

Hace ya un tiempo que sabes que el hijo que llevas puede presentarse; te has preparado a ello. Pero siempre nos coge desprevenidas. Primero es un punto de interrogación (¿Será eso?), con temores, con cierta aprensión. En un momento dado llega a ser una certidumbre (Eso es), ahí en lo más hondo de tu vientre. Con esta certidumbre llega la calma, la suerte está echada, conviene dejarse llevar.

 

El tiempo se detiene, el exterior no existe, el espacio es interior. Las contracciones llegan como olas, en un vaivén rítmico que marca el silencio. Te sacuden, te habitan, impulsan un movimiento en tu cuerpo. El ritmo está aquí, el baile puede empezar. Es un baile a dos cuya pareja es el dolor, compañero envolvente y amoroso tanto como exigente, que dicta cada uno de tus pasos. Escuchar, acoger, dejar que te lleve, adaptarte, no resistirle. No sientas temor. Se tomará su tiempo para que lo vayas conociendo, te familiarices con la música, que te dejes habitar por el ritmo. Sólo cuando te sienta lista te llevará algo más lejos, algo más deprisa. Relaja la nuca, relaja los hombros, afloja la mandíbula, relaja los lumbares, deja que el movimiento se apodere de tus caderas. Cierra los ojos y sobre todo no pierdas el ritmo. No tengas miedo, él conoce tus límites mejor que tú. Sabe a donde te lleva: te lleva hacia la madre. Aprovecha cada momento de calma para recobrar el aliento y acepta que te lleve de nuevo algo más lejos, algo más deprisa, algo más fuerte. Concéntrate en su presencia, sus brazos que te agarran, te envuelven y te sostienen. No los pierdas por una cárcel, no olvides que son amorosos. Su objetivo es ayudarte a hacer el viaje, ayudarte a pasar página, ayudarte a zambullirte. Algunas veces te suelta para hacerte girar mejor y te vuelve a agarrar en el momento oportuno, antes de que pierdas el equilibrio. Poco a poco coges confianza, te deja tiempo para ello. Cuando te sienta lista, te soltará, cuando más enloquecido esté el baile… ¿Sabrás bailar sola? ¿Sabrás recuperar el equilibrio? Apenas tienes tiempo de pasar miedo y encuentras una nueva pareja que te coge al vuelo: es tu bebé que esta ahí en tu intimidad y que te guía hacia él. Se acabó el baile, no es la misma música. Sientes esta fuerza que te propulsa hacia delante, hacia el futuro, hacia el encuentro. Mira, está aquí, bajo tu mano, bajo tus dedos, acógelo, cógelo en tus brazos: ¡es tu pequeñín! Otro baile empieza entonces, el de la madre. Apenas ha nacido y ya es tu pareja, déjate guiar. No hay amante mejor y más despiadado. No hay más bella historia de amor. Anda, confía en él.

 

Tu madre.

 

Maïtie TRELAÜN, matrona.

J’accouche bientôt et j’ai peur de la douleur.

“Ce que j’ai envie de te dire”, Traducido por Ecomaternal

 

5 Responses to “Prepararse para el parto”

  1. mamideadrian Says:

    Me encantó este texto, ahora que me he enterado que una buena amiga mía esta embarazada se lo pasaré mas adelante, cuando esté proxima la fecha de parto.

  2. anabelen Says:

    Gracias por acercarnos este texto Katy, mis dos partos han sido en casa y es la experiencia más maravillosa, emocionante y única que me ha sucedido en mi vida. Realmente todas las palabras que existen no terminan de describir algo tan magnífico, es para vivirlo, para gozarlo.
    Besitos.

  3. ainhoaperez Says:

    Katy,

    ¿puedes preguntar a la mamá que siguió el ritual si le gustaría contactar conmigo? Estoy preparando un apartado sobre los factores emocionales que influyen en el embarazo y parto en mi blog. Mi nene vino de nalgas, en Acuario, y fue todo al revés de lo que hubiera deseado… No quiero que me ocurra lo mismo con el próximo embareazo, y me encantaría recoger información sobre lo dicho para mí y para otras futuras mamás.

    Mi mail: thinkaboutit_ai@hotmail.com
    El blog: http://ecomama100.wordpress.com/

  4. Miriam Says:

    Hola Katy,
    La foto que has puesto, tiene hojas de laurel. ¿Es por algún motivo en concreto?
    Te pregunto esto, porque cuando yo estaba embarazada, ya fuera de cuentas pasadas, que me iban a provocar el parto si no me ponía, encontré un remedio que consistía en aplicar ungüento hecho con laurel molido y aceite oliva en la parte baja del vientre. Yo lo probé porque me negaba a tener un parto inducido, y a las pocas horas de ponérmelo, comencé con contracciones muy fuertes. Lástima que no funcionó porque cuando llegué al hospital todo se frenó y al final me convencieron (casi me obligaron), a inducírmelo con oxitocina. Pero no tenía que haberme dejado, porque mi bebé estaba bien.

  5. ecomaternal Says:

    La foto la puse como ilustración, el laurel siembre ha sido utilizada como planta medicinal y para rituales, pero para el parto en concreto no sé. Lamento mucho lo de la inducción. No es fácil hacer valer nuestros derechos y que nos respeten en los hospitales. A menudo parir en un hospital se debe convertir en una lucha continua con el personal y no es plan, no es momento para luchar… Hiciste lo que pudiste. Un saludo.


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