¿Qué pasa con los niños criados con apego cuando se hacen mayores?

EcomaternalHace muchísimo que no escribo por aquí…

La crianza con apego fue mi universo durante años, desde que me quedé embarazada de mi primer hijo, luego con mi primer parto, sin anestesia ni intervenciones, el segundo que tuvo lugar en casa, la lactancia a demanda, luego en tándem, el colecho, el porteo, la higiene natural, la crianza respetuosa… Aquí compartí muchas de mis experiencias. Me involucré al 100% en mi labor de mamá y quise buscar apoyo y ayudar a otras madres y padres a mi alrededor, con grupos de lactancia y crianza, charlas…

los colores de mi hijoPero los hijos crecen, sus necesidades cambian y aunque siempre estaré muy atenta al bienestar de mis hijos, ya no soy sólo una madre. Con los años, los hijos se van haciendo cada vez más autónomos y aunque nos siguen necesitando, también vamos recuperando poco a poco nuestra vida anterior ; vamos pensando algo más en nosotras, en nuestra pareja, en nuestros amigos, en volver a hacer lo que nos gustaba sólo a nosotras y ya no todo gira en torno a ellos. Pero por supuesto nuestra vida nunca será cómo la de antes, porque hemos crecido como personas, hemos madurado, hemos aprendido a dar lo mejor de nosotras. Ahora sabemos que somos capaces de todo, de superarnos a nosotras mismas, de darlo todo por otro ser humano.

foto0199Sabemos lo que es realmente importante y tenemos la certeza de que nos podemos fiar de nuestra intuición, la misma que nos decía que, a pesar de las críticas, de los consejos, de las miradas, no debíamos dejar llorar a nuestro bebé para que aprendiera a dormir, lo debiamos coger en brazos cuando nos lo pedía (y no sólo 🙂 ), no debíamos mirar el reloj para darle el pecho ni ponerle fecha de caducidad predefinida a la lactancia, no lo debiamos castigar por un comportamiento inapropiado y mucho menos pegar, lo debíamos atender sin demora cuando nos necesitaba… Hemos aprendido a querer y a dar empatía de la forma más sincera y auténtica posible, y no solamente a nuestros hijos. Ahora entendemos el mundo de otra manera y sabemos con convicción que la violencia, el odio, la envidia, el egoismo no son innatos sino que son creados por nosotros mismos y que nosotros también tenemos el poder de erradicarlos si, desde el embarazo, el parto y la crianza, les damos a nuestros hijos todo el amor que necesitan. Y lo sabemos no sólo por intuición, porque lo escribió Michel Odent o porque lo dice la neurociencia. Ahora lo sabemos porque nos lo demuestran nuestros hijos todos los días.

Mucha gente sigue consultando este blog, dejando comentarios, pero raramente respondo y no los publico todos. Os pido disculpas pero ahora tengo otras prioridades en mi vida. Aún así, creo que es importante que escriba este artículo para decirles a todas la madres y padres que crían a sus bebés, niños y niñas con apego que van muy bien, que no están equivocadas. Porque sí, efectivamente, como lo intuíamos, es la mejor forma de crianza.

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Entonces, ¿qué pasa con los hijos criados con apego cuando se hacen mayores?

Os voy a contar rápidamente nuestra experiencia. Mis hijos tienen ahora 11 y 9 años. Compartimos habitación los cuatro hasta que mi hijo cumplió 6 años y mi hija 4. Luego compartieron habitación juntitos durante 3 años, hasta que pudimos mudarnos a una casa más grande, aunque ellos querían tener cada uno su habitación desde hacía más de un año. Empezaron a ir a pasar la noche en casa de sus amigas y amigos hace aproximadamente 3 años, y ahora a mi hijo le encanta irse de vacaciones sólo a casa de un amigo durante una o dos semanas. Nada que ver con los pronósticos pesimistas que oíamos cuando eran pequeños…

p5180571Mi hijo tomó teta hasta los 5 años casi, y mi hija hasta los 6 pasados. Mi hija me sigue abrazando decenas de veces al día y es una alegría. A mi hijo en cambio le basta con un beso y un abrazo de buenos dias y de buenas noches, o cuando le da un bajón de ánimos. Le da más besos al gato que a sus padres ¡jaja! Por lo demás son niños muy agradables, respetuosos y sociables. Les gusta mucho hablar con nosotros, nos siguen haciendo preguntas igual que cuando eran pequeños, sobre todo lo que les sorprende o preocupa y están siempre llenos de vida. Mi hijo es especialmente independiente y sociable ahora, mientras que de pequeño era bastante introvertido con las personas que no conocía mucho y no se despegaba de nosotros. Los dos tienen carácteres muy diferentes pero nunca buscan molestar a los demás, respetan a todo el mundo, a los mayores y a los pequeños, estan siempe dispuestos a echar una mano a los que les piden ayuda. Pero a la vez no obedecen ciegamente porque sí, que para mí es también muy importante. Mi hijo aprende oficios con personas jubiladas, donde maneja herramientas reales y allí lo quieren mucho porque dicen que se interesa por todo y que siempre está atento a lo que hace, con cuidado de hacer siempre lo que le han explicado. Mi hija hace danza clásica y ella también destaca por lo mismo. No es lo que se esperaría la gente al tratarse de niños criados sin castigos ni amenazas.

Entre sí, son como todos los hermanos por supuesto: hay momentos en los que se lo pasan pipa juntos y otros en los que se pelean y discuten. Nosotros también discutimos con ellos en ocasiones, pero siempre logramos encontrar una manera de entendernos todos, de llegar a un consenso, de hacerles ver que no pueden actuar de determinada manera, simplemente hablando, explicando las cosas. Y en ocasiones también, son ellos los que nos hacen cambiar de opinión o que nos demuestran que nos hemos equivocado.

Cuando miro a mi alrededor, puedo ver claramente que niños criados con apego y respeto desde pequeños son ahora personas sanas y equilibradas. Pero veo poblemas en niños que en cambio han sufrido separaciones prematuras, castigo fisico y amenazas, falta de contacto físico. No todo es blanco o negro, pero por lo general niños a los que he conocido de bebés cuyos padres no criaban con respeto han sufrido problemas psicologicos o de comportamiento al crecer, lo que no veo en los que han sido criados con respeto desde bebés.

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Para mí está más claro que nunca. Si queremos vivir en una sociedad donde la empatía, el respeto y el altruismo predominan sobre la violencia, el odio y el egoismo, debemos empezar por cuidar la forma en la que vivimos la maternidad, la paternidad y la crianza de nuestros hijos. Y para eso quiero decir alto y fuerte y que cunda este mensaje:

NO, no los malcrías si los porteas, los coges siempre que piden brazos, los atiendes cuando te necesitan

NO, no dormirán siempre contigo si colechas cuando son pequeños ni les crearás trastornos psicológicos

NO, no es necesario castigar, amenazar y pegar para que aprendan a hacer las cosas bien y que sean respetuosos

Dales a tus hijos toda la atención y el cariño que necesitan ahora y dales el tiempo que necesiten para echar a volar. No busques apresurar las cosas, porque su infancia no se repetirá nunca y de ella dependerá su equilibrio futuro. 

Supongo que un próximo articulo tendrá que tratar de la adolescencia, que nos tocará en breve 😉

Mientras tanto, si queréis seguir viendo lo que hago, quería comentaros que tengo un canal de Youtube donde hablo de idiomas, culturas, viajes, aprendizaje y de vida cotidiana en varias lenguas. Soy formadora de profesión y siempre procuro que el aprendizaje se haga de una forma divertida, interesante y dinámica, haciendo incapié en lo práctico y en el respeto de las necesidades de cada uno. Trato temas muy diversos y os invito a suscribiros aquí :

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Hasta pronto, Katy