Ecomaternal

Recursos, ideas y experiencias sobre maternidad, crianza, salud, educacion, ecologia

Mi experiencia IV: hacia el control total 18 febrero 2012

Mi experiencia con HNI IV: hacia el control total

Quiero compartir con vosotr@s los últimos avances en mi experiencia de Comunicación de la Eliminación o Higiene Natural con mi hija. Por falta de tiempo no he vuelto a colgar nada en este blog. Pero ahora hay novedades importantes que quiero compartir con tod@s los que me leéis.

 Primero, os haré un resumen de este año en el que no he contando nada.

 Control diurno y nocturno y fases de huelga

 El control nocturno ha sido sin duda lo más sorprendente. Desde los nueve meses mi hija empezó a pasar muchas noches sin hacer pis en toda la noche, la ponía en el orinal nada más despertarse. Llegamos al control total a los 13 meses.

Paralelamente, el control diurno ha sido más complicado. Hemos conocido varias fases de huelga. Primero después de empezar a gatear, sobre los 8 meses, de nuevo al empezar a andar sobre los 13 meses. Desde entonces, hemos ido pasando por fases periódicas de descontrol diurno en cuanto al pipí. Se despistaba, se distraía, yo sabía que quería hacer pero ella se negaba porque prefería explorar y jugar tranquilamente. Algunas veces conseguía convencerla, otras no había manera y se hacía encima. Cuando veía que se avecinaba una fase de huelga, decidía olvidarme un poco del tema, por no agobiarla demasiado a ella, y por no agobiarme a mí tampoco limpiando detrás de ella. También en temporadas de mucho cansancio por mi parte, principalmente en invierno, tuve que hacer uso más convencional de pañales. Hasta me vi obligada a usar pañales desechables en casa, por encontrarnos todos malos, yo agotada, sin tiempo ni energía para poner la lavadora. No tenemos familia aquí lo que significa que cuando estamos malos nos tenemos que apañar como podemos, y tanto este invierno como el pasado he pasado por varias semanas de mucho agotamiento.

Después de unas semanas de descontrol por su parte o por la mía, volvíamos a la normalidad. Si era ella la que se negaba, esperaba a que volviera a pedirme o a verla receptiva.

Pero eso no afectaba para nada el control nocturno, y salvo en momentos de mucho agotamiento o vagueza por mi parte, siempre cogíamos el primer pipí del día y al despertar de la siesta. No le había quitado el pañal por la noche, siempre se lo ponía por si acaso, porque algunas veces tenía demasiado sueño para ponerla. Pero recientemente, coincidiendo con el invierno tan frío que tenemos, mi hija conoció su primera fase de descontrol nocturno, y la única hasta ahora. Volvió a hacer pis varias veces durante la noche y se negaba a que la pusiera en el orinal. Alguna vez nos levantábamos en plena noche y aceptaba hacer en el inodoro. Pero muchas veces ni eso, y acababa haciéndose encima. También se negaba a que la pusiera al despertarse. Así que la dejé hacer en el pañal, y un buen día, ella decidió volver a la normalidad.

Descontrol con la caca y vuelta a la normalidad

 En cuanto a la caca, era rarísimo que se hiciera encima, incluso en las fases de huelga. Sólo pasó por una etapa hace un par de meses en que avisaba que quería hacer caca, la sentaba en el orinal, pero al rato se levantaba y se iba, así durante un buen rato y algunas veces acababa haciendo al lado. Tenía que estar yo muy pendiente en cuanto empezara a pedir porque sabía que iba a hacer pero tenía que pillarla en el momento en que empezaba a empujar. ¡Y entre que empezaba a pedir y hacía efectivamente podían pasar varias horas!

 La vuelta a la normalidad vino gracias a su hermano mayor, que empezó él también a hacer caca en el orinal. Con él no hicimos CE desde pequeño e hicimos uso convencional de pañales, por desconocimiento y por pensar que practicar HNI era demasiado complicado para hacerlo con el primero… Llevaba desde antes de los 3 años con control total del pipí durante el día, y unos meses más tarde dejó de necesitar pañales por la noche también. Hacía tiempo que pedía la caca pero no quería hacer en el inodoro ni en el orinal. Era imposible, cada vez que lo intentábamos lloraba y acabábamos poniendo un pañal… Hasta que un buen día le propusimos pintar mientras estaba en el orinal. Desde entonces se sienta a hacer sin problema y mientras pinta o lee. Al verlo, la chiquitina también quiere hacer lo mismo, ¡y no es raro que estén cada uno en un orinal a la vez!

 

Primeros signos, palabras y petición explícita

Desde los 6 meses empecé a usar signos con mi hija, igual que lo había hecho con su hermano. Lo hice también para comunicarnos en el tema de la eliminación por supuesto. Poco antes del año hizo sus primeros signos. Algunas veces hacía el signo “pipi”, no muchas, nunca el de “caca”. Pero me empezó a pedir explícitamente de otra manera: acercándose al orinal, bajándose los pantalones, etc. También empezó a decir “pipí” bastante pronto, y “caca” hace unos meses. Es asombroso y muy divertido ver que una niña tan pequeña adquiere tal capacidad de consciencia, expresión y que se desenvuelve tan bien ella solita. No siempre consigue quitarse la ropa, no siempre acierta al sentarse y me pide ayuda, pero ella lo intenta. Y desde los 15 meses coge ella sola un cachito de papel y se limpia cuando hace pipí. Es un punto.

Hacia el control total

Se estima que un bebé con el que se ha practicado HNI desde pequeñito – y es por tanto consciente de sus sensaciones, no ha perdido la capacidad de relajar los esfínteres a petición, ha ido adquiriendo más control a medida que ha crecido la vejiga y se han fortalecido los músculos – llega a un control total en torno a los 2 años. En el camino, podemos conocer fases de huelga y de descontrol. También se va desarrollando su personalidad, adquiere más independencia, aprende a negarse, y eso afecta también la eliminación. No hay que forzar, insistir, y mucho menos castigar. Simplemente cuando se niega y se hace encima conscientemente o por despiste, hay que explicarle que allí no es donde se hace. No nos tenemos que enfadar con él pero tiene que entender que no es eso lo que queremos. Tampoco es conveniente agobiarle y estar constantemente preguntando si quiere hacer. Lo más probable es que se sentirá incómodo si se hace encima y con el ejemplo de los demás miembros de la familia que hacen siempre en el inodoro, o en el orinal en el caso de otros niños pequeños, querrá hacerlo mismo. No hay que desanimarse porque nunca sabemos cuándo nuestro bebé nos va a sorprender y decidir conscientemente y con total naturalidad tomar las riendas de sus necesidades de eliminación.

Ahora mi hija tiene 21 meses y estamos camino del control total, nocturno y diurno. Tras semanas de control bastante variable desde que empezó el invierno, ella ha decidido que ya lo iba a hacer como una chica mayor. Sólo ponemos pañal en las salidas, por si acaso, porque hace frío y no quiero que se moje. Y aún así se suele aguantar. Me pide explícitamente hacer pipí y caca. Ya no le pongo nada por la noche y lo primero que hace al despertarse por al mañana después de mamar o a menudo antes incluso, es decir pipí, levantarse, y salir corriendo al baño para que la ponga en el inodoro. Y allí hace tan feliz. También aprovecha cuando voy yo para acompañarme y hacer ella también. Es muy divertido verla jugar con sus bebés. A esta edad la mayoría de l@s niñ@os que juegan al papá o a la mamá le cambian los pañales a su bebé. Ella no. !Le da la teta, lo portea y evidentemente lo pone a hacer pipí y caca!

Tal vez pueda sorprender a padres que no lo han hecho nunca pero me hace feliz y me enorgullece ver que tiene total consciencia y control sobre su cuerpo. Es maravilloso. Y hay que ver lo contenta que se pone cuando hace. Estoy encantada y animo a tod@s a hacerlo porque merece la pena y es realmente fácil. Nunca he dudado de mi decisión y ahora más que nunca estoy convencida de que es lo más natural, respetuoso y hermoso que podemos hacer por nuestro bebé, junto con darle el pecho, dormir con él, portear…

Ahora puedo decirle con total seguridad a la señora Gutman y a otros tantos psicólogos y psicoanalistas que solo tienen un punto de vista occidental sobre el control de esfínteres, que se equivocan, que los bebés tienen total consciencia de su necesidad de eliminación y que son capaces que hacerse responsables de ella mucho antes de los 3 años. No me ha hecho falta obligar, castigar, reñir, adiestrar ni premiar para conseguirlo, sino dar mucho amor, atención y escucha.